Soy Kathy, mujer, emprendedora y amante de los animales.
Mi historia con Kikitos comenzó allá por el 2016, aunque en realidad venía gestándose mucho antes.

El 13 de diciembre de 2014 mi papá se enfermó gravemente y tuvo que ser operado de urgencia. Ese mismo día debía rendir mi último final, pero obviamente no me presenté. En ese momento me tocó asumir más responsabilidades en la inmobiliaria familiar, especialmente con los alquileres temporarios.
Fue una temporada intensa, plena de turistas en Villa Carlos Paz, y tuve que hacerme cargo de todo prácticamente sola, ya que mi mamá estaba abocada al cuidado de mi papá, que estuvo 25 días en coma.

Fue un golpe muy duro para nuestra familia, pero gracias a Dios, hoy mi papá está perfectamente bien —ya pasaron diez años de eso y sigue dando guerra como siempre.
Aquella etapa fue un antes y un después. Mientras todo se reacomodaba, me di cuenta de que no quería seguir ni con la inmobiliaria ni con la carrera que había estudiado. No me llenaba.

Y ahí apareció ella: mi perrita, mi gran compañera y mi ángel (que hoy ya no está físicamente, pero sigue conmigo en cada paso). Siempre tuvimos el problema de no saber a qué peluquería llevarla. Se ponía muy mal: lloraba, temblaba, rascaba la puerta. Era una angustia verla así.
En medio de esa crisis existencial, decidí hacer un curso de peluquería canina, simplemente para poder cortarle el pelo yo misma y evitarle ese mal momento.
Y ahí, sin buscarlo, descubrí mi pasión.

Ese verano trabajé de moza en un local de Carlos Paz, junté mis ahorros y con eso compré mi primera máquina, una mesa y una bañera. Con eso empecé. Mi mamá me prestó toallas y, aunque no tenía espacio en casa, tomé una gran decisión: alquilar mi primer local.
Con muchos miedos, pocos recursos y mucha fe, nació Kikitos Peluquería Canina.

Los primeros dos años fueron durísimos, pero poco a poco, con el boca en boca, los clientes fueron llegando. Empecé a dejar tarjetas en veterinarias y ellos comenzaron a recomendarme.
En 2019, di otro paso enorme: me mudé a un local más grande, con vidriera, cartel y todo lo que alguna vez soñé. Ese mismo año nació la marca Kikitos, con logo e identidad propia. Pasé de estar sola a formar un equipo de trabajo, que hoy ya somos más de cinco personas.

Y como buena argentina, no me salvé de las crisis económicas 😅. La peluquería tiene temporadas más movidas y otras más tranquilas, así que para equilibrar decidí dar vida a un nuevo proyecto: Kikitos Tienda, inaugurada en mayo de 2025.

La tienda nació con la misma filosofía que la pelu: ofrecer productos de calidad, seguros, cómodos y pensados con amor para nuestros peludos.
Porque si algo tengo claro, es que todos merecen sentirse cuidados como mi perrita: una reina indiscutida de la casa 👑🐶

Gracias por llegar hasta acá, por tomarte el tiempo de leer un pedacito de mi historia y, sobre todo,
gracias por confiar en Kikitos Peluquería y en Kikitos Tienda.
Detrás de cada envío, de cada turno y de cada detalle, hay un equipo que hace todo con amor, respeto y una enorme pasión. 💖🐾